miércoles, 27 de noviembre de 2019

"Haré más ruido muerto que vivo"


El Padre Pío es mundialmente conocido porque llevó los estigmas de Cristo durante 50 años, siendo el único sacerdote estigmatizado de la historia de la Iglesia, y la persona que más tiempo llevó las llagas de Cristo. Reconocido también por la fe que profesaba en sus fieles y por ser portador de dones místicos, como éxtasis, visiones y profecías, bilocaciones, olor de santidad y curaciones milagrosas.
Sus fieles han dado testimonio de los cientos de milagros que protagonizó y que sin dudas lo convierten sin lugar a dudas en el santo más prodigioso de la Iglesia. Su tumba en San Giovanni Rotondo, Italia, es visitada por cerca de 8 millones de fieles al año , con lo cual es el segundo santuario más visitado de la Cristiandad, sólo por detrás del santuario de Guadalupe, y por delante de la mismísima Basílica de San Pedro. La multitud de devotos del Padre Pío se debe a de masas sus incontables milagros. Los fieles buscan su ayuda y protección ante una necesidad en sus vidas. La enorme cantidad de peregrinos también demuestra la necesidad de creer, de fé en ese Dios que se encarnó en Jesús, del Jesús que se manifiesta vivo y presente en el mundo a través del Padre Pío, quien con sus dones místicos, sus milagros incontables, y su sacrificio como víctima propiciatoria puede considerarse un verdadero “Cristo entre nosotros”.


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