jueves, 18 de enero de 2018

Novena que el Padre Pío dedicaba al Sagrado Corazón de Jesús


¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá". He aquí que, confiado en tu Palabra divina llamo, busco y te pido la gracia…

(aquí se presenta la intención que se pide)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria



Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi Nombre, El os lo concederá". He aquí que, confiado en tu Palabra divina, pido al Padre Eterno en tu Nombre la gracia…




Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío



¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán". He aquí que, confiado en la infalibilidad de Tu Palabra divina, te pido la gracia…



Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío




Oh, Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.



San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.


Padre Pío y la receta de la alegría, según papa Francisco


1. La oración no es una aspirina

La oración no es una “aspirina que se toma” para estar mejor o una transacción que se hace con Dios para obtener algo. Francisco explicó que padre Pío con su vida enseña que la oración es un acto de misericordia espiritual, confiar en el ‘Padre, en Dios’, como un regalo de la fe y del amor.

2. La oración es como el pan

La oración es una “necesidad como el pan” e insiste en la buena actitud que hay que tener en el momento de la plegaria: “Padre, yo en ti confío esto”, para que Dios cuide de eso que llevamos dentro y nos perturba.

3. La oración, una llave para abrir el corazón de Dios 

La oración como amaba decir el Padre Pío es “la mejor arma que tenemos, una llave que abre el corazón de Dios. Se trata de “una llave fácil”. Pues, “el corazón de Dios no está ‘sellado’ con una gran cantidad de medidas de seguridad”.

4. La oración es la fuerza de la Iglesia 

Francisco explica que el corazón de Dios se abre con la oración porque Él es un Padre que se derrite con la voz de sus hijos.

Asimismo, la oración es la mayor fuerza de la Iglesia y que nunca hay que dejar, porque la Iglesia da frutos si es como la Virgen María y los apóstoles, que estaban listos a “perseverar unánimemente en la oración” (Hechos 1:14). La oración para  esperar en el Espíritu Santo.

5. La oración es la receta para la alegría  

El Pontífice, recordado San Pío, enseña que la oración constante hace parte de la buena batalla. “De lo contrario es probable que apoyamos nuestra vida en otra parte: en los medios, el dinero, el poder”.

En fin, la oración mantiene viva la evangelización y la alegría que iluminan el corazón para que no se vuelva “aburrido”. Entonces, el Papa termina asegurando que la clave para un corazón alegre es la oración.


Reza esta oración del Padre Pío


Quédate conmigo, Señor, porque es necesario que
estés presente para que no te olvide. Ya sabes lo fácil que te abandono.

Quédate conmigo, Señor, porque soy débil
y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.

Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida,
y sin ti, no tengo fervor.

Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz,
y sin ti, estoy en tinieblas.

Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.

Quédate conmigo, Señor, para que escuche tu voz
y te siga.

Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte
mucho y estar siempre en tu compañía.

Quédate conmigo, Señor, si deseas que te sea fiel.

Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma,
quiero que sea un lugar de consuelo para Ti, un nido de amor.

Amén