sábado, 7 de diciembre de 2019

EXHORTACIÓN DEL PADRE LUIS


Padre Pío, siempre creyó en el amor, y así trataba de trasmitirlo a todos sus dirigidos, que creyeran en el amor que Dios les tenía. Pero Padre Pío, tuvo también muchas tentaciones en su vida, y en ocasiones sentía a Dios lejos de él, sentía como si Dios se hubiera enfadado, su sensibilidad se sentía perturbada, pero mantenía la fe, aunque fuera en la oscuridad. 


Adorar a Jesús, nos ayuda a ejercitar la fe, y la esperanza, porque yo espero en su día unirme a Jesús en el cielo, con todos los santos, con todos mis hermanos, en una felicidad inimaginable, y si yo estoy esperando eso, tengo una prenda de esa vida futura, en ese pedazo de pan, que oculta la presencia del mismo Jesús, es como decir, esto es una prenda de lo que te espera, es un enorme consuelo que tenemos los cristianos, de tener la Eucaristía, en la comunión, pero también en la adoración. 


 A mi me gusta mucho poder adorar a Jesús, expuesto en la custodia, es muy bonito, y parece como que lo notas más, y te ayuda, pero no en todos los lugares se suele exponer a Nuestro Señor en la custodia, también Nuestro Señor, está en el Sagrario, aunque no lo vea, y también allí es digno de todo amor y de toda adoración. Adorar a Jesús en la Eucaristía también es un signo de amor, de reparación, de consolación a Jesús, es decir, yo no te veo, pero a veces te siento, te quiero y quiero estar contigo, a pesar de todos los pesares, quiero estar contigo en nombre de todos aquellos que no comprenden tu presencia entre nosotros, que no comprenden tu amor, quiero estar contigo, quiero reparar, quiero consolarte, ésta es también una oración muy bonita que podemos ofrecer a Jesús, cuando lo adoramos. 


Muchas veces nuestra relación con Dios, con lo sagrado, es una relación un poco utilitaria, para que Dios me ayude, me conceda, me saque de mis aprietos, y de mis apuros.





















viernes, 29 de noviembre de 2019

El milagro del Padre Pio para Matteo Pio Colella



Antes de abandonar la fase de coma, Matteo Pio Colella (en la foto con su familia), el niño cuyo milagro permitió la canonización del Padre Pío, experimentó "el paraíso" que describió así: " Estaba sin pensamientos, estaba en paz conmigo mismo y con todos ». Y cuando despertó, se enojó con su madre " porque , dijo ella, lo había hecho volver ". Luego se enteró de que esto sucedió " porque mucha gente rezó por mí ".



Estos son algunos de los pasajes de una entrevista exclusiva, la primera, lanzada en vivo por el niño milagroso de San Giovanni Rotondo en Tele Radio Padre Pio, la estación de los frailes capuchinos.







El 23 de septiembre, Festa di San Pio da Pietrelcina, durante el programa " Di terra e di cielo ", realizado en el estudio por Nina Serago , Matteo Pio, que ahora tiene 13 años, ha aceptado responder las preguntas a una cámara periodista especial ”, su madre, María Lucía Ippolito . Pero el objetivo de ambos era también hacer un regalo, en este día de la fiesta del Padre Pío, a las muchas personas enfermas que siguen al emisor, invitándolos, en base a su experiencia, a " rezar y ser muy fuertes ".



El niño también reveló que tuvo una entrevista con el Padre Pío " con sus pensamientos ", porque " no abrió la boca ".



Maria Lucia Ippolito está convencida de que el milagro recibido por su hijo puede interpretarse como una expresión de la voluntad de Dios de " dar una señal muy fuerte a este mundo que ya no reza 







Después de esta experiencia, Matteo Pio también rezó a "su" Santo, con quien ahora tiene cierta confianza, tanto que " cuando ve que el Padre Pio no escucha , dijo la madre, gira la estatua que tiene en su habitación para enfrentar pared, lo castiga ». 



Cabe señalar, sin embargo, que las demandas del niño " nunca son para él ". María Lucía dijo que una vez tuvo dolor de estómago y cuando le sugirió que rezara al santo fraile, el niño respondió: 



«Mamá, no lo molestamos por estas cosas, vamos a molestarlo por cosas más importantes ".






miércoles, 27 de noviembre de 2019

"Haré más ruido muerto que vivo"


El Padre Pío es mundialmente conocido porque llevó los estigmas de Cristo durante 50 años, siendo el único sacerdote estigmatizado de la historia de la Iglesia, y la persona que más tiempo llevó las llagas de Cristo. Reconocido también por la fe que profesaba en sus fieles y por ser portador de dones místicos, como éxtasis, visiones y profecías, bilocaciones, olor de santidad y curaciones milagrosas.
Sus fieles han dado testimonio de los cientos de milagros que protagonizó y que sin dudas lo convierten sin lugar a dudas en el santo más prodigioso de la Iglesia. Su tumba en San Giovanni Rotondo, Italia, es visitada por cerca de 8 millones de fieles al año , con lo cual es el segundo santuario más visitado de la Cristiandad, sólo por detrás del santuario de Guadalupe, y por delante de la mismísima Basílica de San Pedro. La multitud de devotos del Padre Pío se debe a de masas sus incontables milagros. Los fieles buscan su ayuda y protección ante una necesidad en sus vidas. La enorme cantidad de peregrinos también demuestra la necesidad de creer, de fé en ese Dios que se encarnó en Jesús, del Jesús que se manifiesta vivo y presente en el mundo a través del Padre Pío, quien con sus dones místicos, sus milagros incontables, y su sacrificio como víctima propiciatoria puede considerarse un verdadero “Cristo entre nosotros”.


martes, 26 de noviembre de 2019

HERMOSAS PALABRAS DEL PADRE PIO POR LA DULCE NAVIDAD

El Santo Padre Pío de Pietrelcina era muy devoto de una especial imagen del Niño Jesús que tenía en su celda en San Giovanni Rotondo, donde vivía. El Santo de los estigmas la llamaba Bambinello dei baci (Niñito de los besos) porque cada vez que estaba ante él lo besaba y le rezaba.






«Todas las fiestas de la Iglesia son hermosas… la Pascua, sí, es la glorificación… pero la Navidad posee una ternura, una dulzura infantil que me atrapa todo el corazón»







«¡Qué feliz me hace Jesús! ¡Qué suave es su espíritu! Pero yo me confundo y sólo consigo rezar y repetir: “Jesús, pan mío”»






«Sólo se oyen los vagidos y el llanto del niño Dios y con este llanto y estos vagidos ofrece a la justicia divina el primer rescate de nuestra reconciliación …»







«Que el Niño Jesús te colme de sus divinos carismas, te haga probar las alegrías de los pastores y de los ángeles y te revista todo con el fuego de esa caridad por la que se hizo el más pequeño de nosotros, y te convierta en un niño pequeño lleno de amabilidad, sencillez y amor»




«Que el dulcísimo Niño Jesús os traiga todas las gracias, todas las bendiciones, todas las sonrisas que plazca a su infinita bondad...»







«Jesús llama a los pobres y sencillos pastores por medio de los ángeles para manifestarse a ellos. Llama a los sabios por medio de su misma ciencia. Y todos, movidos por el influjo interior de su gracia, corren hacia él para adorarle. Nos llama a todos con las inspiraciones divinas y se comunica a nosotros con su gracia»




«Nuestra justificación es un milagro extremadamente grande que la Sagrada Escritura compara con la resurrección del Maestro divino. Sí, querida amiga, la justificación de nuestra impiedad es tal que bien podemos decir que Dios mostró su potencia más en nuestra conversión que en sacar de la nada el cielo y la tierra, pues hay más contraposición entre el pecador y la gracia que entre la nada y el ser. La nada está menos lejos de Dios que el pecador. Además, en la creación se trata del orden natural; en la justificación del impío, en cambio, se trata del orden sobrenatural y divino»





«Jesús es de todos, pero lo es con mayor razón para los pecadores. Nos lo dice él mismo: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos”. “El Hijo del hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido”. “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión”»



«Nuestro Señor te ama tiernamente, hija mía. Y si no te hace sentir la dulzura de su amor, lo hace para que seas más humilde y te sientas despreciable. No dejes por ello de recurrir a su santa benignidad con toda confianza, especialmente en el tiempo en el que nos lo representamos como cuando era un niño pequeño en Belén. Porque, hija mía, ¿para qué toma esta dulce, amable condición de niño si no es para provocarnos a amarlo confidentemente y a entregarnos amorosamente a él?»





«Pidamos al Niño divino que nos revista de humildad, porque sólo con esta virtud podemos gustar este misterio relleno de divinas ternuras»

Las Sagradas Escrituras profetizan claramente la hora y el lugar de su nacimiento, y sin embargo el mundo está en silencio y nadie parece darse cuenta del gran evento.










«Un rayo del gran misterio de amor os invada a todos y os transforme en él» (Ep IV, 275).


Tú has hecho todo por amor, tú nos invitas a amar, a no hablar de otra cosa que de amor, darnos como pruebas de amor.


«El divino Infante renazca en su corazón, lo transforme con su santo amor y le haga digno de la gloria de los bienaventurados» (Ep IV, 214).       El bebé celestial sufre y llora en la cuna para que el sufrimiento nuestro sea dulce, meritorio y aceptado.







«El celeste Niño esté siempre en su corazón, lo gobierne, lo ilumine, lo vivifique, lo transforme en su eterna caridad» (Ep IV, 508).








Vamos a prometer seguir los preceptos que nos llegan desde la gruta de Belén, que nos enseñan que todo lo de aquí abajo es vanidad de vanidades, nada más que vanidad!”







En Navidad, el rostro del Padre Pío se iluminaba. Sus labios dibujaban sonrisas de alegría



Su corazón no lograba contener la ternura, el amor por Jesús Niño.                                  Oh, acerquémonos al Niño Jesús con corazón limpio de culpa, que, de este modo, saborearemos lo dulce y suave que es amarlo» (Ep II, 273).
¡Oh vayamos a postrarnos ante el pesebre, y junto con el gran San Jerónimo, que estaba inflamado con el amor del Niño Jesús, vayamos a ofrecerle todo nuestro corazón sin reservas.